RENOVAR NUESTRO COMPROMISO ES EL LLAMADO URGENTE DE JESÚS
Escrito por Guido Díaz Vivar, Asesor Diocesano   
Saludarlos en este gran acontecimiento de perseverancia, motivación y reflexión de nuestro querido movimiento es una satisfacción para el que habla y seguro una gran alegría en el Cielo, desde donde nuestro Padre Dios se recrea mirando a sus hijos cursillistas como gozan con estos regalos que El nos da. Por eso desde lo más hondo de nuestro corazón gritemos Gracias Señor y con ello prometemos renovar nuestro compromiso que hicimos en nuestro Cursillo Cristo Cuenta contigo y yo con su Gracia.
 
Porque tenemos tanto por delante que hacer hermanos, que pareciera faltarnos tiempo, paciencia y mucha perseverancia para responder a este llamado de poner a Cristo en el corazón de nuestros ambientes.
 
Y surge la pregunta ¿Cómo podemos poner a Cristo en nuestros ambientes? Y la respuesta certera es:
Formándonos y haciéndonos servidores del Evangelio, con nuestro testimonio de vida y construyendo una Iglesia que escucha, anuncia y sirve. ( Orientaciones Pastorales 2014 - 2020).
 
Orando por todas las intenciones de la Iglesia, por nuestros dirigentes, por nuestros Centros, por nuestro Movimiento para que de esta instancia salgan verdaderos testigos de Cristo y desde ahí al compromiso de tomar conciencia de la vocación a la cual hemos sido llamados por el Señor para trabajar en su Viña. En el texto inspirador de Mateo (14, 22-33) Jesús se retira a orar para seguir la misión. Este texto nos ayuda a entender que a veces nos invade un cierto desconcierto y no logramos reconocer al Señor de la Vida que camina a nuestro lado. Pero el Señor mismo viene a nuestro encuentro, para quitarnos los miedos, abrir nuestros ojos y ayudarnos a recocerlo con claridad.
 
Siendo generosos hasta que nos duela como nos enseña la pobre viuda del Evangelio de San Lucas.
 
Preparándonos de corazón para vivir la Eucaristía principio y fin de nuestra vida de Fe.
 
Viviendo desde la caridad, desde el amor y tantos otros desafíos que tenemos que llevar a buen puerto para colocar a Cristo en el corazón de nuestros ambientes .
 
Que sea Jesús siempre nuestro camino para ser como cursillistas grandes testigos servidores del Evangelio, para lIevarlos a los lugares más apartados de nuestros ambientes.
 
Como le gustaría al Señor estar con los jóvenes, los hermanos de las comunidades rurales, con los adultos mayores y con tantos necesitados y abandonados y como nos pide constantemente a nosotros los cursillistas que abordemos estos ambientes tan hambrientos de Dios por descuido, por falta de compromiso y porque simplemente nos cuesta mucho perseverar y de vez en cuando nos animamos como en esta Ultreya y luego al volver a nuestro ambiente volvemos a la vida rutinaria.
 
Para superar esta vida de rutina debemos tomar como fuente y fundamento permanente la Palabra de Dios.
 
El cursillista evangeliza, sólo si antes se deja continuamente evangelizar por la palabra, la cual debe estar en lo más profundo de cada corazón yen todas las actividades que este realice.
 
Mesa de la Palabra y mesa de la Eucaristía constituyen una unidad en alimentar el camino de Fe. No hay elección las dos o nada, desde la Palabra nace el Sacramento. (Ultima Cena).
 
El cursillista evangeliza porque antes se ha dejado evangelizar, ha asimilado el estilo de Jesús el Maestro, en la unidad profunda a su persona y a su existencia.
 
Toda la vida de Jesús, su forma de tratar a los pobres, sus gestos, su coherencia, su generosidad cotidiana y sencilla, y finalmente su entrega total, nos dejan un ejemplo formidable para vivir nuestra Fe verdaderamente de Colores.
 
El ejemplo es el arte educativo de Jesús. Matricularse en esta escuela significa buscar a Aquél que El busca, Amar a aquel a quien El ama.
 
Toda la vida de Jesús es un salir de Sí con rumbo a los demás. Comenzando por mirarlos con atención y con amor. (Meditación La Mirada de Cristo.)
 
Poniéndonos en el seguimiento de Jesús es como los cursillistas podemos ser solidarios con todos los hermanos con los cuales compartimos los gozos, las esperanzas y las tristezas en el compromiso común para la construcción de un ambiente mejor.
 
En nuestra relación con los ambientes los cursillistas no miramos desde arriba hacia abajo; estamos invitados a dar razón de nuestra propia esperanza con dulzura y respeto, viviendo en paz con todos, no como enemigos que apuntan con el dedo y condenan. Esta no es una opinión personal ni una opción pastoral entre otras opiniones: Son indicaciones de la Palabra de Dios tan claras, directas y contundentes, que no necesitan interpretaciones que les quiten fuerza.
 
Hermanos vivámoslas sin comentarios porque es palabra de Dios. De este modo vamos a experimentar el gozo de compartir la vida Cristiana con los demás hermanos, tratando de encender el fuego de Dios en el corazón de todos los ambientes que nos rodean.
 
Todo en la Iglesia, todo, también nosotros los cursillistas se nos exige ante todo fidelidad al Evangelio.
 
La lógica del Evangelio nunca debe ser la separación, sino el Encuentro.
 
Sólo puede ser discípulo misionero alguien que se sienta bien haciendo el bien a los demás, deseando la felicidad de los otros. Hay más alegría en el dar que el recibir.
 
Uno no vive mejor si se escapa de los demás, si se esconde, si se niega a compartir, si se resiste a dar, si se encierra en la comodidad (cuántos de nosotros dejamos de perseverar y no asistimos a nuestros centros dando tantas explicaciones que no valen la pena detallar y con ello nos debilitamos espiritualmente). Cada hermano es digno de atención, independientemente de su aspecto, de sus capacidades de su condición, etc. Y todos estamos necesitados de crecer en nuestro contacto con Jesús para empaparnos de Él y transrnitirlos a los demás ¿ Cómo nos van a creer los demás si no mostramos una vivencia de fe natural (Cuento del payaso).
 
La confianza del cursillista debe ser paciente, tenaz, no cuenta el poder, sino con la fuerza humilde y escondida del Reino de Dios, que es como la semilla que crece, es como la levadura que hace subir la masa, como la semilla de trigo que crece en medio de la cizaña.
 
Los signos están allí, pero son visibles solo a la mirada contemplativa de Fe, educada con la vitamina O de la oración.
 
María es la figura que nos muestra con su vida el camino del seguimiento de Jesús. Ella es la mujer de Fe, que vive y camina en la Fe. Ella se dejó conducir por el Espíritu, en un itinerario de Fe, hacia un destino de servicio y fecundidad.
 
En esta peregrinación de evangelizar los ambientes, no faltan las etapas de aridez, ocultamiento y hasta de cierta fatiga, como lo que vivió María en los años de Nazaret, mientras Jesús crecía. Y nosotros pasamos por lo mismo y debemos como María superar las dificultades.
 
María madre de la divina Gracia, mujer de esta tierra, de una confianza vivida en las contradicciones de su historia, antes que como mujer del cielo, danos a todos los cursillistas la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la belleza que no se apaga Cristo Jesús.
 
Queridos hermanos cursillistas, reciban el cariño de este humilde asesor, que cada día los va queriendo más, como las palabras que nuestro Patrono San Pablo dice: Mientras más lo conozco, más lo sigo, más lo imito y más lo quiero.
 
La belleza del mensaje cristiano, asume los contornos de gran urgencia, ante el vacío espiritual y la soledad de muchas vidas, especialmente de jóvenes y la grave crisis de valores éticos y morales.
 
Por eso hermanos, es la hora de cursillos y la hora de Cristo, no dejemos morir la esperanza. Vamos a hacer con coherencia, que nuestro post- cursillo sea el Pre-cursillo de otros. De Colores y un abrazo para todos.

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