|   Durante el desarrollo de la eucaristía se vivieron instantes de mucha emoción, muestras de cariño, signos y saludos muy representativos. Monseñor hizo un recorrido cronológico a su vida consagrada a través de una breve biografía escrita por él, en la cual recordaba el día de su ordenación, que se realizó el 29 de junio de 1960, en Freising, Alemania, lugar donde se consagró junto a 30 sacerdotes más, entre ellos uno de sus hermanos. Recordó con cariño su travesía desde el viejo continente para llegar a Chile, en donde los hermanos Capuchinos de Baviera tenían una misión evangelizadora, cuyo punto central era la zona de la Araucanía. Acá llegó como sacerdote, a Padre las Casas, Boroa, luego fue Párroco en Padre las Casas y posteriormente fue ordenado Obispo del entonces Vicariato Apostólico de la Araucanía.   Entre los fieles católicos de nuestra diócesis ha encontrado cariño, pues su especial carisma capuchino, con el sello de San Francisco de Asís, ha dejado huellas profundas en varias generaciones. Su simpleza despierta la cercanía espontánea de los niños, quienes en su inocencia y fuera de todo protocolo, subieron al altar del templo para recibir la bendición de Monseñor.   Sin duda para la diócesis, nuestro Obispo emérito ha sido un pilar en la senda evangelizadora, haciendo vida su lema episcopal “ad aedificationem fidei” (a edificar la fe), permaneciendo cercano a la gente, atendiendo a la ruralidad, el pueblo mapuche. El Señor ha puesto en su camino la cruz de la enfermedad, que en reiteradas ocasiones le ha mantenido en una delicada condición, inclusive temiéndose por su vida. Pero la fe profunda y la oración de muchos, le permite “milagrosamente” recobrar la salud y retomar fuerzas para seguir su misión evangelizadora.   Como movimiento de Cursillos de Cristiandad, damos gracias a Dios por el permanente apoyo que él brinda a los cursillistas, su vida, también pintada de colores, ha permitido que la fe se edifique sobre bases sólidas. Monseñor, gracias por su misión, por su entrega a la vida consagrada, por hacer de esta zona de la Araucanía su hogar. Dios le bendiga y María sea la madre protectora de sus días. De Colores. |